martes, 1 de julio de 2008

EN EL GRAN SILENCIO

El cineasta alemán Philip Gröning se acercó a los Cartujos en 1984 para proponerles algo atrevido y casi imposible: filmar su vida monacal, y tuvo que esperar 16 años para realizar este documental: Into Great Silence/ Die Grosse Stille (En el gran silencio). La Orden de la Cartuja fue fundada en 1084 por San Bruno. El monasterio de La Gran Cartuja, construido en 1688, se encuentra en los Alpes franceses, cerca de Grenoble. Gröning pasó seis meses viviendo en la Cartuja, siguiendo paso a paso la vida de la comunidad, haciendo él solo todos los oficios de una filmación. El resultado final es este extraordinario documental de 2 horas y 42 minutos que nos lleva a la contemplación, la meditación, la paz, la comunión; a hacer desde la pantalla una experiencia del Espíritu.

En la película vamos siguiendo el paso del tiempo a través de las estaciones, de la nieve de invierno al florecer de la primavera, insertos en la vida misma del monasterio por medio de una cámara siempre devota y respetuosa. El gran silencio de la Cartuja se llena de sonidos cargados de significados: la campana que llama a la oración, el tic tac de un reloj, el pasar las páginas de un libro, los cantos gregorianos, el frotar de la tela de los hábitos al caminar, las pisadas sobre las duelas, las paladas en la nieve del huerto, cortar verduras en la cocina, aserrar leños para la chimenea, cortar el pelo con una máquina eléctrica….El silencio nos hace descubrir la vida contenida en todas las pequeñas cosas del día, repleta de sentido para una comunidad de hombres de todas las edades entregados al silencio y a la oración. Quizás también para nosotros, si recuperamos el valor de las cosas más simples del día. Parece que nada sucede, y sin embargo, algo muy grande está sucediendo.

La regla del estricto silencio abre un espacio de convivencia fraterna en un paseo dominical de cuatro horas. Entonces los monjes se resbalan por la nieve de una colina y juegan como niños, o conversan libremente sobre los símbolos que nutren su vida de significados. “Toda existencia –dice uno- está construida a través de símbolos y de signos”

La invitación repetida por medio de las campanadas a rezar la liturgia de las horas del día va convirtiendo en liturgia, en adoración, en comunión con Dios y con el mundo, cada tramo de la vida cotidiana. Entonces el tiempo y el espacio de una celda se van colmando de sentido y de eternidad. Para ayudarnos a hacer también nuestra esta experiencia, unos textos bíblicos van guiando el recorrido: “Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir” (Jer 20, 7), “El que no renuncia a todo lo que tiene (y va detrás de mí), no puede ser mi discípulo” (Lc 14, 33).

De principio a fin del documental vemos a hombres arraigados en el silencio frente a un Dios que se acerca, que habla, que siempre está presente, que enamora. Cada uno tiene un corazón de discípulo que escucha y va detrás de Él…En confesión de ellos, Dios es todo Bondad, todo Misericordia, y sólo desea nuestro bien y que seamos felices. En el gran silencio hacemos la experiencia de que así es para nosotros, de que así es Dios.

Luis García Orso, S.J.
México, Octubre 19 de 2007

lunes, 29 de enero de 2007

TRES CINEASTAS MEXICANOS, EN LO MEJOR DEL 2006

TRES CINEASTAS MEXICANOS, EN LO MEJOR DEL 2006


El 2006 ha sido un año raro y extraordinario para el cine que llega a nuestras carteleras: tres cineastas mexicanos han acaparado (sin exageración) premios y nominaciones por sus películas, como nunca se había visto en toda la historia del cine mexicano, y por otra parte, el cine independiente nos ha regalado también lo mejor en historias cinematográficas.
Tres cintas independientes, de bajo presupuesto, que abordan la realidad de la familia en nuevos contextos de nuestro nuevo siglo, han llamado la atención de todos: C.R.A.Z.Y., Quinceañera y Pequeña Miss Sunshine. C.R.A.Z.Y. (así, como iniciales), del canadiense Jean-Marc Vallée, sigue durante veinticinco años la historia de Zac, el cuarto de cinco hijos varones de una entusiasta y unida familia católica, cuyo jefe de familia no podría soportar que su hijo predilecto, Zac, fuera homosexual, pero lo es. Quinceañera, de los norteamericanos Ricard Glatzer y Wash Westmoreland, aborda una familia de chicanos en Echo Park, California, de tradicionales prácticas cristianas, que sufren una dramática crisis cuando la futura hija quinceañera resulta embarazada. Pequeña Miss Sunshine, del matrimonio formado por Jonathan Dayton y Valerie Faris, reúne de la manera más normal, rara, divertida y humana, a todos los miembros disfuncionales de una familia norteamericana, que acompañan a la niña de la casa para que gane un concurso de belleza en California. Las tres películas valen mucho como narración de historias cercanas que hablan de nosotros, nos hacen pensar, nos confrontan y nos abren nuevos caminos de vida por donde transitar.

Tres directores mexicanos -cuyas edades van de los 42 a los 45 años- han filmado fuera de México y con producción internacional, las películas que en conjunto han traído más reconocimientos, premios y elogios en los círculos de Estados Unidos y Europa: Babel, Niños del hombre, El laberinto del fauno . En envío anteriores he ofrecido un comentario de ellas.

Saludos cordiales
Luis